El papel de Bailey
En medio de sus cavilaciones, David no podía evitar la sensación de que Bailey, su querida perra, formaba parte de algún modo de este complicado entramado. La inquebrantable lealtad de Bailey hacia Katie y los peculiares objetos que traía de los paseos resultaban extraños, si no totalmente preocupantes. ¿Podría ser que su peludo compañero estuviera involuntariamente implicado en algo más siniestro, o era simplemente una distracción del verdadero problema?

El papel de Bailey
La agitación interior de Katie
Mientras tanto, Katie estaba sentada tranquilamente en el borde de la cama, con la mente dándole vueltas en mil direcciones distintas. El enfrentamiento la había dejado emocionalmente exhausta. Quería a David, pero sus incesantes preguntas eran como un puñal en su corazón. Miró a Bailey, que se había acurrucado a sus pies, y soltó un suspiro. Aún no estaba preparada para revelar la verdad, pero deseaba que David confiara en ella. El secretismo también le estaba pasando factura y mantener las apariencias le resultaba cada vez más difícil.

La confusión interior de Katie

